
El Día de las Escritoras se creó para recuperar el legado de las mujeres en la literatura, darle visibilidad a su trabajo y combatir la discriminación histórica que han sufrido en este ámbito.
Esta conmemoración comenzó en España en octubre de 2016, impulsada por la Biblioteca Nacional de España, la Asociación Clásicas y Modernas, y la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias.
En un mundo perfecto, hablaríamos solo de las obras, sin preocuparnos por el género del autor. Sin embargo, durante siglos, la educación literaria estuvo destinada solo a los hombres, y a muchas mujeres con inquietudes artísticas les costaba caro alejarse del rol impuesto de esposa y madre. Pero eso no detuvo a grandes escritoras. Muchas mujeres valientes utilizaron pseudónimos o firmaron como «Anónimo» para que el valor de sus obras fuera más importante que su género.
A lo largo de la historia, ¿cuántas grandes obras se habrán perdido sin el reconocimiento de sus autoras? Escritoras como Emily Brontë, quien publicó Cumbres Borrascosas bajo el seudónimo Ellis Bell, o J. K. Rowling, cuyas iniciales fueron usadas para que los lectores masculinos no rechazaran Harry Potter, son solo algunos ejemplos recientes. Mujeres que hicieron historia, aunque el camino no siempre fue fácil.
Una de las pocas que logró inmortalizar su nombre fue Mary Shelley. A los 18 años, publicó Frankenstein o el moderno Prometeo, considerado el nacimiento del género de la ciencia ficción. Aunque inicialmente firmado como «Anónimo», dos años después Shelley incluyó su nombre en la obra, aunque nunca recibió ingresos por los derechos de autor.
En los principales premios literarios, las mujeres siguen siendo una minoría. Solo 6 autoras han ganado el Premio Cervantes y solo 18 mujeres han recibido el Premio Nobel de Literatura, frente a 115 hombres. ¿Es que los hombres escriben mejor que las mujeres? No, el talento literario no tiene género.
Quiero que pienses en esta frase de Asha Dornfest:
«Creo que los nuevos escritores se preocupan demasiado porque todo se ha contado antes. Seguro que sí, pero no por ti.»
Esto me recuerda a los clientes que vienen a encargar un libro personalizado de amor. Muchos dicen: «No tenemos una gran historia de amor», pero cuando me cuentan su historia en las entrevistas, siempre descubro que lo que vivieron fue único. Cada historia tiene su magia, y mi trabajo es inmortalizarla para ellos, porque cada persona y cada historia merecen ser recordadas.
He creado muchos libros personalizados, y aunque en todos aparece mi nombre, sé que el verdadero protagonista es el cliente, su historia, sus recuerdos. Estos libros se convierten en un legado familiar, algo que un día sus hijos o nietos leerán y sentirán orgullo de esa historia.
Esta semana, en homenaje al Día de las Escritoras, puedes encargar tu libro personalizado con un descuento especial. Ya sea un libro de amor, un audiolibro o un libro con fotos, estaré encantada de formar parte de tu historia.
Cuando leas un libro firmado por una escritora, recuerda el valor de todas las mujeres que lucharon por hacer oír su voz.
Feliz Día de las Escritoras.
Núria Gutiérrez
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